lunes, 6 de diciembre de 2010

Un paseo por la Roma Barroca

Roma Baroca

Ciudad Eterna. Cuna de una civilización que fue capaz de conquistar gran parte del mundo conocido en su entonces, cuyos restos edilicios aun sorprenden y abruman al contemplarlos. Ciudad de gigantes. Y de estilos.

El barroco nació allí y allí se conservan los más grandes ejemplos de este arte. Bajo el mecenazgo de la Iglesia Católica, multitud de arquitectos expresaron sobre la piedra todo su ingenio e imaginación.

Sublimes edificios, donde la característica es la profusión de ornamentos, se levantan en la Ciudad de Rómulo. La basílica de San Pedro del Vaticano, la iglesia de Santa Inés, la de Santa Susana, Sant’Andrea al Quirinale o la de San Carlo alle Quattro Fontane son algunos de los emblemas mas conocidos, a los que se le suman las espectaculares plazas y fuentes, como la plaza Navona, que, ocupando el antiguo sitio del circo de Domiciano, hoy es coronada por la Fuente de los Cuatro Ríos y su enigmático obelisco egipcio; o aquella otra mas famosa, la Fontana di Trevi, en la cual tirando tres monedas se nos asegura el regreso a la capital italiana.

Meras menciones del tesoro que se esconden entre sus intrincadas calles. Obras de Carlo Maderno, Donato Bramante, Bernini, Francesco Borromini o Rainaldi pululan sin fin prontas a deslumbrar al visitante con sus desmesurados encantos, y donde solo hace falta curiosear un poco fuera de los circuitos clásicos para descubrir auténticas jodas del patrimonio mundial.

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